Falso = más que real

By , July 14, 2010 8:17 pm

Este post, me lo manda Iván Grade.

Creo que es de Alfons Cornellá de la Web http//www.infonomia.com

Creo que tendria que hacernos reflexionar.

La nuestra es una cultura que se asombra ante lo que, pareciendo auténtico, es total­mente falso. Lo peor es que sabe­mos que es falso, y no nos importa. Porque lo que está en crisis de verdad es lo auténtico. Saber hoy que algo es auténtico es casi imposible. Regocijarse en lo falso es lo verdadera­mente humano.

Si se me permite la simpleza, hasta el flirtreo de nuestros adolescentes es basado en lo falso.

Se escudan bajo marcas que significan cosas.

Y cuanto más significan éstas, más protegen la trivialidad y la insustancialidad del que las lleva.

Quién va a ligar (pillar) sabe que va a jugar a un juego que se fundamenta en no mostrar lo (poco) que eres.

Cuanto más falso te muestres, cuanto más barroca­mente falso, más éxito entre los de tu especie (del sexo que más te atraiga).

El culmen del altar de lo falso: el tunning.

Somos conscientes de que hay muchos jóvenes que no pueden pagarse un piso (comprensible en esta locura del ladrillo) y que, por consiguiente, invierten lo que tienen, y lo que no tienen, en tunnearse el automóvil A mi lo que me asombra es que el tunning de un cochecito de serie cueste unos seis millones de pesetas, por lo general.

Y lo más asombroso es que la imagen que se proyecta es que eres alguien porque tu coche es distinto.

El problema, además, es el coche es un reflejo falso de los coches de verdad, de las marcas que nunca podrás asumir.

Es un querer y no poder.

Y este tunning de coche es la antesala más evidente de la tendencia hacia el tunning de uno mismo.

Véase, por ejemplo, el éxito de Corpora­ción Dermoestética.

Virgina Postrel nos recuerda en su (recomendable) The substance of style, que el Universal City Walk, un centro comercial en Los Angeles, es deliberada­mente falso.

Es, dice, un gran simulacro de lo que LA debe­ría ser.

Ante una realidad de ciudad que no te da lo que espe­ras de ella, la gente prefiere una caricatura perfecta: un parque temático donde el cultivo de lo falso (todo es cartón piedra), de lo secunda­rio, de lo complementa­rio, es la muestra de la nueva religión social.

Se diría que es esta una enfermedad yanqui.

Pero no veo en el resto del mundo más que un intento de imitarlo.

O sea, de imitar la imita­ción de la realidad. Porque puestos a honrar lo falso, hagámoslo bien.

Viva la cosmética vital! Viva lo aparente! Lo falso es hoy lo más real.

Y así nos evita­mos, además, buscar un sentido a nuestras vidas.

Una tremenda oportunidad para todo tipo de negocio, sin escrúpulos.

¿Y tu que Opinas?

Popularity: 15% [?]

Leave a Reply

*

Aplicación Blog Theme por The Food Marketing